La cultura colombiana en parte se reconoce por las miles de excusas que existen para sentarse a compartir una cerveza con los amigos y/o familiares. Si lo pensamos bien, cada vez que alguien dice: ¿ Y que hacemos? La respuesta con un 99% de probabilidad es: tomémonos unas polas ( nombre que se le atribuye a la  bebida de Lúpulo en Colombia) como si se tratara de una actividad común del día a día. Bueno, la verdad es que lo es, en Colombia son muchas las situaciones que desembocan en un ¡Salud! junto al sonido de las botellas que chocan unas con otras. Desde jugar un deporte nacional como el tejo con una cerveza en la mano hasta un asado con la familia donde la cerveza puede ir mezclada con otro tipo de bebidas, pero en definitiva esto nos demuestra que siempre tenemos una buena excusa para poner una cerveza de por  medio.

Entonces, ¿Porque en Colombia no reconocemos tipos de cervezas ni estamos acostumbrados a diversos sabores y texturas?
Según mi experiencia personal, llevamos toda la vida o casi toda la vida bebiendo la misma clase de cerveza, no digo que este bien o mal. Solo menciono que es lo único que conocemos a nivel general.
En el blog pasado les mencione, una nueva cultura cervecera que se ha venido manifestando en Bogotá y otras ciudades del país, la cual ha abierto las puertas a nuevas condiciones en el mercado cervecero, ofreciendo más variedad a la hora de disfrutar la bebida espumosa bien fría.
Mi objetivo con este blog, es contárselo y usted decide si quiere darse la oportunidad de encontrarse y acompañar sus gratos momentos con otra categoría de polas.

A nivel general en Colombia bebemos una cerveza tipo pale larger, una elaboración común para la industria comercial de cervezas; no importa si se trata de Poker o Club Colombia, todas ellas están hechas bajo la misma idea, la diferencia es el tipo de levadura que se utiliza. Ahora, tal vez muchos de ustedes no sepan pero el mercado cervecero esta prácticamente monopolizado por una sola compañía: Bavaria, y aunque no me interesa entrar en dualidades, si quiero decir que es una de la razones para permitirse probar otras ofertas que son hechas y pertenecen a esta casa.

Actualmente el mercado esta creciendo poco a poco, existen pequeñas cervecerías artesanales que elaboran uno o dos tipos de cerveza al igual que otras que ya llevan más cancha en el asunto y pueden tener hasta cinco variedades. Todas ellas están distribuidas en diversos lugares de la ciudad, desde el norte al centro, no importa cual sea su preferencia para movilizarse, están al alcance de todos.

​Les he venido comentando que una de las formas de acercarse a este nuevo mundo del lúpulo y la espuma es por medio de un tour que se hace todos los días de lunes a viernes 4pm-8pm (www.bogotacraftbeer.com). Al compartirles mi experiencia: allí lo llevan, lo traen, lo ponen en diferentes cervecerías artesanales de la ciudad. Le cuentan la historia, el proceso y le dan cerveza hasta que se le pare el ombligo; mi única recomendación es que coma antes de empezar. Sin embargo puede que usted quiera sentarse a tomar un par de pintas ( 16 onzas liquidas, según la medida norteamericana) y charlar tranquilamente.
La propuesta también esta sobre la mesa, lo invito a Papaya que es un restaurante-bar estilo mexicano en donde se venden variedad de cervezas artesanales, las cuales son rotadas constantemente para ofrecer diversidad a sus asistentes. Este lugar es parte de las recomendaciones para  hacer en la candelaria y envolverse en nuevas experiencias para despertar las gustos y los sentidos.

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